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Física cuántica y autismo

  • Foto del escritor: Carlos Frutos Cañizares
    Carlos Frutos Cañizares
  • 18 ene 2024
  • 3 min de lectura

Actualizado: 1 feb 2024



- "Quantum theory and autism: a testable hypothesis for intervention" (2017) por M. Sarath y S. Sarath. Este estudio propone una hipótesis basada en la teoría de la mente cuántica, que sugiere que el autismo se debe a una falta de coherencia entre los estados cuánticos del cerebro y el entorno. Los autores plantean una intervención basada en la estimulación sensorial para mejorar la coherencia cuántica y reducir los síntomas del autismo. Sin embargo, este estudio no presenta ningún dato experimental que apoye su hipótesis, y se basa en supuestos no demostrados sobre el funcionamiento del cerebro.


- "Quantum coherence and autism spectrum disorder" (2018) por A. Frega y A. Zizzi. Este estudio aplica la teoría de la coherencia cuántica, que afirma que el cerebro humano es un sistema cuántico que puede entrar en estados de superposición y entrelazamiento con otros sistemas cuánticos. Los autores sugieren que el autismo se debe a una pérdida de coherencia cuántica en el cerebro, que impide la integración de la información sensorial y cognitiva. Este estudio tampoco presenta ninguna evidencia empírica que respalde su teoría, y se basa en conceptos matemáticos abstractos que no tienen una correspondencia física clara.


- "Quantum information theory and autism spectrum disorder" (2019) por A. Zizzi y A. Frega. Este estudio utiliza la teoría de la información cuántica, que describe cómo se almacena, transmite y procesa la información en sistemas cuánticos. Los autores argumentan que el autismo se debe a una anomalía en el procesamiento de la información cuántica en el cerebro, que genera una desconexión entre el yo y el mundo exterior. Este estudio, al igual que los anteriores, carece de apoyo experimental y biológico, y se basa en analogías e interpretaciones subjetivas de los conceptos cuánticos.


¿Te has preguntado alguna vez si estos estudios tienen algún fundamento científico o si son solo especulaciones sin sentido? En este artículo, vamos a analizar críticamente estas teorías y a mostrar por qué no son válidas ni útiles para entender ni tratar el autismo.


La física cuántica es una rama de la física que estudia los fenómenos más pequeños e inusuales del universo, como los átomos, las partículas subatómicas y las ondas electromagnéticas. La física cuántica ha revolucionado nuestra comprensión de la naturaleza y ha dado lugar a importantes avances tecnológicos, como los láseres, los transistores o los ordenadores cuánticos.

Sin embargo, la física cuántica también es muy compleja y contraintuitiva, lo que ha generado muchas confusiones y malentendidos entre el público general y algunos científicos. Algunas personas han intentado aplicar los conceptos cuánticos a campos que no tienen nada que ver con ellos, como la psicología, la biología o la medicina, creando así pseudociencias que no tienen ninguna base ni rigor científico.


El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que afecta a la comunicación, la interacción social y el comportamiento de las personas que lo padecen. El autismo tiene múltiples causas genéticas y ambientales, y se manifiesta de forma diferente en cada individuo. El autismo no tiene cura, pero existen diversas terapias e intervenciones que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas con autismo y sus familias.


El autismo no tiene nada que ver con la física cuántica ni con ningún otro fenómeno paranormal o místico. El autismo es un fenómeno biológico que se produce en el cerebro humano, un órgano formado por miles de millones de neuronas que se comunican entre sí mediante señales eléctricas y químicas. El cerebro humano no es un sistema cuántico ni puede entrar en estados de superposición o entrelazamiento con otros sistemas cuánticos.

Los estudios que intentan relacionar el autismo con la física cuántica son ejemplos de pseudociencia, es decir, de afirmaciones que pretenden ser científicas pero que no cumplen con los criterios básicos de la ciencia, como la evidencia empírica, la falsabilidad, la coherencia lógica o el consenso de la comunidad científica. Estos estudios no solo son erróneos y engañosos, sino que también pueden ser perjudiciales para las personas con autismo y sus familias, ya que les ofrecen falsas esperanzas, les desinforman sobre la naturaleza del autismo y les alejan de las intervenciones efectivas y basadas en la evidencia.


Por lo tanto, es importante que seamos críticos y escépticos ante estas teorías y que no nos dejemos engañar por su aparente sofisticación o novedad. La física cuántica es una ciencia fascinante y maravillosa, pero no tiene nada que ver con el autismo ni con ningún otro aspecto de la mente humana. El autismo es un trastorno complejo y diverso que requiere de una investigación seria y rigurosa, y de un respeto y una comprensión hacia las personas que lo viven.

 
 
 

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